No existe tal cosa como una "segunda oportunidad". Todos los días son una oportunidad, a cada paso que damos tenemos la oportunidad de acercarnos al cielo, o el infierno. Cada palabra que sale de nuestras bocas tiene el poder de inclinar la balanza.
Anoche tuve la oportunidad de arruinarlo todo, engrandecí el momento a proporciones colosales y el diablo estaba esperando en cada detalle. Vos creíste que yo te miraba intentando convencerte de algo y todo lo que yo buscaba era el brillo en tus ojos, muy preocupada por descubrir si estaba o no frente a mi Otra Parte. ¿Qué duda cabía? No te preocupes por esa mirada insistente, era una tontería de una pseudo-bruja arañita conejito que está intentando descubrir quién es, para dártelo todo.
No tengo que pedir por más oportunidades, ya las tengo con cada paso que doy. Tengo mucho trabajo por hacer. Para, después, poder seguir haciendo mi trabajo en este mundo a tu lado.
miércoles, 14 de abril de 2010
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