Tengo dos grandes amores: el mar y vos. A ninguno podré nunca decirle que no.
Por más que tenga que convivir con mi padre durante 4 días, es un precio que estoy dispuesta a pagar por presentarle mis respetos a mi amor el mar.
Esta vez, además, me habían encomendado 3 tareas. Alguien a quien quiero mucho, alguien a quien me gustaría querer mucho, alguien que me quiere mucho. Los tres me habían pedido algo y las tres cosas, las hice. En cuanto pude, con mucho sentimiento.
Me despertaron temprano, desayuné y crucé a la playa. Descalza me acerqué y dejé que mi amor me besara como siempre lo hace, sin dudar. Escribí lo que me pareció más importante en la arena. La cámara de fotos, las olas y yo nos hicimos una burbuja...
"Los únicos límites son los que uno se pone..." Y venían las olas y se llevaban algunas letras, algunas palabras, algunas frases. Y eso estaba bien, era como debía ser. Yo quería hablar con mi amor. Que mi amor me escuche y se lleve mis palabras consigo.
"Trabaja como si no necesitaras el dinero"...
"Baila" bailo, bailaré. Habrá baile. "Baila como si nadie te estuviera viendo".
Me tomo un momento para mirar el mar, le saco varias fotos, intentando captar su espíritu inconstante en una imagen estática. Es inútil, pero me divierte intentarlo... Pienso que perdí el impulso de intentar imposibles con vos y eso me entristece...
"Ama, como si nunca te hubieran hecho daño"
Hacerme daño...
Terminé mi primer tarea y ahora tengo que seguir con las otras, las más difíciles. Pero no puedo evitar pensar en vos, en mi otro amor, en cómo también quiero hablarte y que te lleves mis palabras y las creas y las entiendas y las sumes a tu alegría, si la hay. Automáticamente mis pies bailan sobre esa arena mojada que tanto amo, que tanta paz me transmite, a todo el cuerpo, y te digo algo sencillo, cierto, previsible, necesario.
"Aún te amo"
No pienso mucho en esto, es un hecho, indiscutible, cambió mi vida y me hizo lo que hoy soy. Y tengo dos tareas por delante que, de hacerlas bien, me harían mejor persona... He de realizarlas con el cuerpo y con el alma bien conectados, concentrada, en serio. Quiero hacerlas en serio, aunque las dos me duelan como cortarme un brazo y llenar la herida de agua salada.
Me levanto los pantalones y entro en el agua, escuchando música, alejando al mundo, dejando que el mar me rodee, me aísle, me empiece a limpiar. Después de un rato me siento lista y voy hasta mi mochila donde dejo mis pulseras y agarro el papel.
Vuelvo al agua y dejo que me envuelva, que dance a mi alrededor, que me pegue, si quiere. De a poco voy dejando de luchar y me quedo cada vez más quieta. Y entonces empieza a sonar la música adecuada, son palabras de amor, mi historia es una historia de amor. Estoy allí para lavar mis heridas y despedirme de un ser terriblemente especial, y todo tiene que ver con el amor.
Había escrito tus palabras en lápiz, en una hoja muy grande. No lo sabía cuando lo hice pero cuando la desplegué en mis manos y empecé a leer, supe que la hoja era grande para que la despedida fuera larga, para poder dejar ir muchos pedazos en blanco antes de dejarte ir a vos realmente.
En algún momento, no sé cuando, empecé a llorar. Lloraba mientras rasgaba el papel y lloraba cuando me di cuenta de no quería desprenderme de esas últimas palabras, ni de vos. Lloraba a los gritos y ahí adentro nadie me escuchaba. Recorté el papel alrededor de tus palabras hasta que no me quedó otra opción que cortarlas. Las separé entre sí y las apreté en mi mano. En la izquierda.
siempre
vi
como
evelyn
y demian
eran
como el mismo sol
porque
mientras uno era calido y suave
el otro era agresivo, y quemaba
y siempre teniamos la rotacion
No había sol en el cielo ese día pero el sol estaba en mí y estaba en vos en mi mano. Mi mano izquierda. Veía venir las olas y sabía lo que ellas querían de mi. Pero yo no quería hundir mi mano, lavar mis heridas, separar los dedos y dejarte ir junto con tus palabras en un papel. Me quedé ahí apretando tus palabras en la mano de mis heridas y lamiendo unas lágrimas nauseabundamente dulces en el aire limpio, salado.
Escuché un rato más la música, las olas, el vacío en mi corazón. No tengo amor, no tengo la maravilla de tus palabras, y ahora tampoco iba a tener dolor. Estaba a punto de quedarme sin nada excepto la necesidad de crecer de una puta vez.
Pensé que si solamente se necesita un poco de paciencia entonces quizás pudiera hacerlo. Volver a juntar las fuerzas para jugarme por tu corazón, que es más inmenso que mi otro gran amor el mar. Pero para juntar esas fuerzas no podía seguir sangrando y ahí fue cuando hundí mi mano, la izquierda, con todas sus estúpidas heridas de tristeza imbécil e impotente y así me despedí de un momento, un mal momento que no voy a volver a vivir.
Me dolió despedirme del dolor y del sol agresivo que quema. El dolor me es necesario porque no entiendo de tristezas sin dolor. El sol agresivo que quema podía llegar a entenderme, porque está intentando ser suave, y dar calor. Me diste calor, y yo te di heridas. Pero te juro que también te di lágrimas al momento de despedirme de tu calor. Dulces y atropelladas.
Ahora empieza la parte difícil, donde salgo del mar con mis heridas lavadas y no me queda otra que caminar, y caminar siempre me va a llevar hacia vos...
00969... ahora hablo con vos y creo que son sueños...

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