En algún momento me convencí de que el amor, el verdadero y correcto es aquel que te hace feliz. El que no te hace sufrir.
No es lo mismo. Un amor que no te hace sufrir no necesariamente te hará feliz. Un amor que te hace feliz... probablemente tenga su precio.
Vos me regalaste la idea de que los sacrificios valen la pena. Me amás mejor que nadie quedándote conmigo aún cuando se pone complicado.
Estás dispuesto a pulir... ¿qué pulí yo hasta el momento? Hmmm....
martes, 6 de abril de 2010
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