
Shh.
Te odio porque te amo. Odio no tener más remedio que arriesgarme a amarte como te amo.
Porque fue inevitable y en eso fuiste más fuerte que yo. Te amé enseguida y esta vez fue cierto.
Pero vos, vos supiste enseguida que somos fuego y hielo. Sos peligroso para mí y soy peligrosa para vos.
Primero amé tu oscuridad, y tu luz me terminó de encerrar en tu mundo. No sé si quiero ponerle palabras a este sentimiento, no lo pienso. Lo siento. Y lo pienso. De eso se trata. Así soy, así sos.
Cada vez que pensamos nos morimos un poco. Sobre todo si pensamos en morir. U do it. I do it.
Creo que es nuestro destino, porque no creo que dios juegue a los dados y tampoco en las coincidencias. Lo más terrible de amarte es esta cosa de querer salvarte, pero también de querer hundirme con vos. O que te hundas conmigo.
¿Es por eso que pongo tanto esfuerzo en hacer que funcione?
Porque creo que es el final, y el final en algún momento tiene que empezar.
O quizás sea porque me aferro a la vida, porque vos me vas a entender, lo difícil que es, pensar en dejarse ir. Y parte de todo esto es no lograr que me entiendan, pero vos sí podés. Y también podés darme esperanza, llenar mis días de significado. Hacés que haya valido la pena.
Porque... amar, y ser amados. No necesitar más que mirarnos y tocarnos y sentirnos completos con el latido del otro... eso tiene que ser lo mejor que tenemos. Y para mí, estaba escondido.

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