Ok. Viajar no está sobreestimado.
No cuando se pone la distancia en los ojos, y los sentidos le cuentan a la mente sobre lo ancho del mundo.
Todo ese paisaje devorado por la velocidad, entrando por la mirada, nos debe dar consciencia (¡estoy escribiendo apoyada en tu espalda! A centímetros de estas palabras, late tu corazón y se suceden tus pensamientos) de lo insignificante de nuestras vidas.
Hay cosas mucho más grandes que nosotros con nuestras preguntas, estaban ya antes y seguirán estando cuando ya nos hayamos apagado.
Viajar para verte, en cambio, es ser más grandes que esas cosas gigantezcas.
Y éste que veo es mi paisaje favorito.
domingo, 28 de marzo de 2010
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